Hoy diluvia en mis montañas, en realidad hace tres días que llueve sin parar. Los árboles son duchas perennes, aun sin sus hojas, los caminos perpetúan las huellas de los indómitos caminantes que se arriesgan por veredas embarradas.
Llueve deliciosamente y los narcisos están enamorados de sus reflejos en charcos y riachuelos.
Huele a bosque, a ozono, a lágrimas reales que bajan del cielo, a Luna limpia y torrencial.
Me gusta ver un escrito con todas las maravillosas criaturas que paseamos por tus Dominios y te dejamos segundos de nuestro tiempo y cariño y a cambio nos llevamos tus letras coloridas y sensuales para tapar sentimientos y atesorarlos muy dentro, sin que nada se escape.
© Marina Hernández.
Palabras susurradas por Marina en mi poema "Todas".