domingo, marzo 01, 2026

Ligera.

Ligera y viva
vibra su sonrisa
sin sombras ni artificios
cuando se abre
generosa al sentimiento.
Soplo fresco
que rebosa en su cuerpo
enaltecido de emociones
que estallan al instante
como perseidas desde el cielo.

miércoles, febrero 25, 2026

La Invitada Sorpresa.

La invitación había sido cursada en nuestro último encuentro, nos conocíamos desde hace ya un tiempo, recuerdo bien la noche en que la vi en Skeleton Moon, lugar al que llegué siguiendo la música que provenía desde el interior, la melodía de "The killing moon", el tema de los Bunnymen, pero aquella no era la voz de McCulloch, sino que, cantaba una chica. La curiosidad me llevó a entrar.

Ya en el interior, disfrutando de esos oscuros sonidos fue cuando la divisé. Una chica vestida de negro, una chica gótica que bailaba como si no tocara el suelo con los ojos cerrados, pero cuando los abrió, sus ojos azules brillaron entre los claroscuros del club.

Estaba con esos recuerdos en mi mente cuando la veo entrar al Salón con una camisa negra de manga larga y un vestido con vuelo de color rojo que se ajustaba a su cintura con un corsé de cordones negros entrelazados, medias negras con liguero y unos zapatos negros de tacón alto con encajes. Al cuello un collar con perlas negras colgantes y un sombrero igualmente negro. Su máscara dorada llevaba una rosa negra al costado y sus labios intensamente rojos eran la perfecta provocación sobre su tez pálida. Ya no era aquella chica universitaria que había conocido por entonces, pero conservaba todo su encanto y más. 

 Gracias por venir Angy. La saludé al tiempo que besé su mano derecha, ella me sonrío con coquetería regalándome una tarjeta de reconocimiento por acudir a su cumpleaños el año anterior.— Mi gratitud por esta bella tarjeta, Mi zorrita. Angy se ruborizó ante mi atrevimiento y la invité a bailar.  Bailamos?. La orquesta interpretó aquella canción con la cual nos conocimos.


Era agradable bailar con Angy nuevamente, parecíamos flotar en cada paso y pronto hacíamos coreografías, la cogía de la mano y ella giraba sobre su eje, fue hacer ese movimiento y la música pareció ser nuestra cómplice concluyendo al mismo instante en que ella dejaba de girar y se dejaba caer entre mis brazos. 

Angy abrió sus ojos azules como si el mismo cielo se abriera ante mí y suavemente se acercó a mi oído diciéndome: — Dulce Caballero, he traído también el regalo que me hizo para mi cumpleaños. Entonces esta vez fui yo quien sonrío y mis pupilas se dilataron. — Qué lugar elegiste para la cita, Angy?. — Me he tomado la libertad de elegir una habitación que no estaba entre las opciones. Me dijo con su voz en tono mimoso y aniñada. — He elegido la Doll Room, si a usted no le molesta. Me permite un momento, Caballero?. Asentí complacido ante su petición y Angy subió por las escaleras dedicándome una mirada pícara al voltear mientras se perdía en la segunda planta. 


Las invitadas seguían disfrutando del Baile y las citas ya terminaban, pero dónde fue Angy?. Luego de unos minutos sin verla por ningún lado, subí a las habitaciones y me dirigí a la escogida por ella. Cuando abrí la puerta de la Doll Room  Angy estaba sobre la cama rosa y llevaba aquel regalo tan especial que le hice en su cumpleaños. Se había despojado de su atuendo, solo había dejado el collar y ahora llevaba unas orejas en lugar del sombrero y me dijo. — Su zorrita lo estaba esperando Dulce Caballero.

© DUlCE


GRACIAS ANGY.
(Angy es un personaje creado por Dafne Sinedie para su historia "Amor x Dolor")

lunes, febrero 23, 2026

El Baile por Ginebra VII.

Venció a lo adverso
para silenciar a la espera
acudiendo al llamado
del Dulce Caballero
ante quien confesó
su devoción con esmero.


Mi Gratitud Querida Ginebra por regalarme esta cita.
Dulces besos cariñosos.

Confieso

 


Y he de confesar(te)
que la piel no pudo 
olvidarte;
fiel deseo
que fluctúas
en tan vívido aquelarre
de este fuego
de la carne
que no sabe; no quiere
someterse
al olvido
de ese abismo
donde morir
y respirarte.

Latiente y pedigüeño
—me falta el aire—;
son tus manos
macerando mi cabello,
y mis rodillas…,
en el suelo.

Yo me confieso
como néctar que fluctúa
y se derrama
entre mis labios.

—Y tú
tan firme y dueño;
tan preso 
y tan dentro
de mí—.

 Ginebra©®
 
Cita en El Confesionario – Invitación de Dulce para El Baile de Fin de Año 2025-26