Con beneplácito
me abres tus puertas
y me agasajas
con tus manjares.
Mi placer se amolda
al hambre de tus ganas
e invade todo lo que eres
y es de mí.
Eclosiona tu ser
bajo mi influjo
y eres tú
sierva de mi orden,
reflejo de mi mandato
y el mantra que nace de tu boca
confirmando la sincronía
siempre evidente.

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Esa sincronía es fundamental, solo en ella es posible llegar a satisfacer el hambre y las ganas.
ResponderEliminarUn beso, feliz resto de semana.