martes, junio 18, 2024

Indecente.

Ser o no ser
cuestionando lo casto
de las apariencias,
desatando ángeles
que se precipitan
en las cumbres de los placeres
al volar a ras de la carne
que asciende y se exhibe
indecentemente.
Así ella es,
salvación o perdición,
el atractivo oculto
en todas sus misteriosas formas,
un capricho constante
sin vanos dilemas.

sábado, junio 15, 2024

Gracias Ginebra Blonde.

Agradecer lo recibido es algo que siempre me gusta hacer, es una forma de valorar aquello que se nos brinda desde el cariño. Y así lo hago una vez más con estos bonitos regalos que Ginebra Blonde nos hace en cada una de sus creativas propuestas.

Mi gratitud Querida Gine por cada regalo.
Dulces besos cariñosos. 

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miércoles, junio 12, 2024

Maia en La Habitación Violeta.

Abrir puertas supone descubrir nuevas experiencias y en este caso también, probar nuevas formas de placer. Y al momento de jugar, hay que apostarlo todo. Maia protagoniza la octava sesión.


Mi gratitud Maia por cruzar la puerta de La Habitación Violeta.
Besos dulces.

PUERTAS.

Es medianoche y sigo despierta, mis ojos cansados poco distinguen la belleza de las letras y por esa razón me levanto y camino con desdén, voy buscando sin buscar hasta dar con un espacio íntimo y acogedor que me invita a abrir la puerta. Me deslizo sutil a su interior, todo es antiguo al amparo de las luces violetas, tenues. Llevo un abrigo y debajo un vestido negro que juega con ellas, me desprendo del abrigo, nadie hay para recibirme.

Observo todo con atención, un aroma dulce me indica el sendero a seguir, voy dejando a los costados puertas sin abrir, muy al fondo encuentro una, tiene una característica peculiar, diferente a todas las demás, no tiene pestillo o algo que puede permitirme el acceso, aun así, no desisto en penetrarla. Conforme me acerco, la puerta cede y se abre con lentitud.

Al fondo, en penumbras, un hombre de traje oscuro está de pie, distraído, con mirada lasciva y apariencia inmutable. Se ha aflojado el nudo de la corbata y ha abierto el primer botón de su camisa blanca, dejando al descubierto un poco de piel que corre hacia su cuello. 

Me gusta el roce en su mejilla, recorriéndola hasta el otro lado, en tanto mi mano recorre su torso introduciéndose por debajo de la camisa, luego la espalda. La complicidad se siente en las miradas y en el calor que mana durante un beso largo y profundo explorando todo su interior.

Sentada sobre una de sus piernas, mi vestido negro con abertura en la pierna le abre a Él una puerta. Mi ropa interior no le opone resistencia. Tampoco yo.   

Si pusiera su mano en mi corazón se daría cuenta de que estoy corriendo una maratón al pensar en seducirlo y dejarme hacer.

© Maia