Coqueta muñeca
vestida perfecta
con sensualidades de piel,
con ojos brillantes
como perlas bruñidas en miel.
Mirarla es perderse
entre encajes rosicler,
es tener la excusa perfecta
para divagar en las texturas del placer.
Es soñarla entregada
a la voluntad de atraer,
sublimada por suaves colores
como única divinidad verdadera
que hace sucumbir.

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Esa Coquette es la dueña y destinataria de todas las miradas...
ResponderEliminarPrecioso poema.
Besos
Al menos de la mía sí ;)
EliminarBesos dulces, Lunaroja.
Lindo poema para un ser dulce y coqueta. Te mando un beso.
ResponderEliminarLa coquetería es como la miel.
EliminarBesos dulces, JP.