Cosas de la oscuridad...
Yo no nací para la noche.
La noche nació dentro de mí
mucho antes de que aprendiera
a temerle a la oscuridad.
Por eso no pregunto quién gobierna
cuando las estrellas pierden el rumbo.
Hay puertas que no se abren con llaves,
hay nombres que solamente se pronuncian
cuando una está dispuesta a arrodillarse
ante aquello que reconoce.
Yo lo reconocí.
No fue la voz.
No fueron las manos.
Fue esa manera tuya de mirar
como si supieras exactamente
qué parte de mí llevaba años esperando.
— Silencio —
Estoy aquí.
Entera.
Despierta.
Y voluntariamente tuya.
© Maia.
Susurros que Maia dejó en mi poema "Silencio".
Mi gratitud Maia.
Besos dulces.

Un susurro en el silencio de deseo y pasión... ¡majestuoso, mi afecto y beso!
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