martes, febrero 10, 2026

El Baile por JP.Alexander V.

Un Baile a la luz de la Luna
alumbró un romance
en plena Noche vieja,
un nuevo comienzo
sellado con un beso
al vaivén de la música.


Mi gratitud, JP.Alexander por acompañarme nuevamente. 
Besos dulces.


Baile de Mascaras 2025- 2026. Baile a la luz de la luna.




 Como en los últimos años  fui invitada  al  baile  anual  de mascaras  que organiza  León del  blog  El dulce  susurro  de las palabras. 


Si desean  conocer más del  baile   les  dejo  el link-  Baile

Esperó  que este corto  relato  sea de su agrado. Esta ambientado en noche  vieja. 

Baile a la luz de la luna



La luna iluminaba la noche,  a lo lejos  se oían  campanas  provenientes  del  castillo   que se encontraba  en las montañas. Ellas  anunciaban  un nuevo  baile   de fin de año. El  señor  de las montañas  o también  llamado el señor  oscuro  celebraba  cada año  un baile para  agasajar   a   sus  amigos y  molestar a sus enemigos.  

Había sido invitada  varias  veces. Para mí, el  señor  oscuro  era  mi dulce poeta.  Solo  yo conocía su nombre  y   su ternura, pero  eso  fue hace mucho tiempo.  

Mire de nuevo su invitación. Había llegado al castillo y estaba  en mi  habitación.  Una parte  de mi no deseaba  ir solo quería alejarse, otra parte que siempre lo amo o deseaba  más que nunca. 

Me quedé mirando la luna,  oyendo  la música  y sin saber qué hacer. Cansada de tener miedo y  aterrorizada de dar un paso.  Aún estaba   vestida  con mi bata de  dormir de color  blanca y de encaje  con los pies  descalzos  y totalmente despeinada. No quería  afrontar que mi  relación con el pendía de un hilo. Tomé una decisión y no iría  al  baile, me marcharía  mañana por la mañana .  Sin ni siquiera  ver  a mi  dulce poeta,  a mi señor. Una lágrima  se  deslizó por mi mejilla.

O eso  creía lo oí llamarme. Temblé al escuchar mi nombre.

— Ven, te  lo ordeno.

No pronuncie ninguna  palabra.   Me  quedé   mirando  la luna que  se  veía  desde  la ventana  .  Como  si ella pudiera  salvarme, pero no fue  así, en su lugar se  oyó un trueno mostrando el disgusto de mi señor.

Él volvió a llamarme.  No me  moví  solo mire  a la luna. Esta vez  hubo truenos y   la tierra se movió.  Los invitados   del  castillo corrieron por sus vidas.  Hasta el techo  del  castillo voló y pude mirar  el cielo lleno de estrellas y la  gran luna  desafiándome  a que  me moviera. 

Pasaron horas  o  tal  vez minutos  pero  lo oí llorar y   en un susurro decirme. 

— Por  favor,  no te  vayas.

Debería irme,  en lugar  de eso  camine  hacia él.  

Mi dulce  poeta    se acercó  a mí.  Los  dos nos quedamos mirando  sin decir nada y  nos  besamos.    Sin darme  cuenta empezamos  a bailar  al son  de nuestros  corazones iluminados  por la luna.  Esperando  que un nuevo comienzo  nos  de felicidad.

© JP.Alexander

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“La belleza complace a los ojos; la dulzura encadena el alma” (Voltaire)