Angy, Mi zorrita.

Angy lucía espléndida sobre la cama, mi regalo encajaba perfectamente en ella, era el detalle exacto para su culazo, el cual movía traviesamente ondeando a la vez la cola de zorrita. Me aproximé a ella y le di una nalgada certera en su nalga derecha que la sobresaltó y le arrancó un gemido. Angy entornó sus ojos azules. — Gracias Dulce Caballero por esa caricia.

Pero las caricias apenas comenzaban, acaricié el culazo de Angy suavemente y ella arqueó su espalda demostrando el placer que le provocaba. Luego dejó escapar un suspiro y noté su humedad. — Esta noche eres Mi zorrita. — Lo soy, Dulce Caballero, para su entero disfrute. Angy rio traviesamente poniendo su culo en pompa, y yo deslicé la palma de mi mano por su coño mojado para darle sobes e impregnar mi mano de su fluido.

Tras los sobes introduje mi dedo corazón en su coño y Angy me regaló su gemido más agudo moviendo su frondosa cola. — Buena zorrita. Hundí más mi dedo en su sexo haciendo gemir a Angy de manera intensa, tanto que no tardó en correrse por vez primera mojando mi mano. Saboreé su fluido dulzón y procedí a bajar mi cremallera. Mi erección ya era evidente e incontenible bajo mi pantalón. Me paré frente a sus ojos azules que miraban con expectación, liberé mi polla por la cremallera y Angy abrió sus ojos y se relamió al instante. — Te gusta lo que ves, Mi zorrita?. — Mucho, Caballero. Cogí su cabeza y la acerqué a mi polla erecta que ella recibió con su boca ávida de devorarla, y lo hizo. Comenzó por el glande hinchado succionándome suavemente, como una niña que disfruta su caramelo. Empuñó mi polla con su mano y la levantó para lamerla en toda su extensión desde abajo hacia arriba. Me dio varias lamidas mojando toda mi polla de su saliva y luego la metió en su boca tragándola poco a poco. Por un momento se detuvo y cogió aire como pudo. Sujeté su cabeza con ambas manos y ella prosiguió engullendo mi erección que ya estaba en su máximo. 

No niego que me sorprendió ver como Angy lograba meter toda mi polla en su boca, y recordé aquella primera vez tras conocerla en Skeleton Moon, en que dudó si podía tragarla toda. La contuvo en su garganta por unos segundos que parecieron minutos y la dejo salir empapada de su saliva, inhalando aire como quien vuelve a la vida. Repitió la acción y esta vez succionó con fuerza casi provocando mi corrida. Sin duda era toda una zorrita mostrando su fiereza y luego de dejar su boca, la besé profundamente y acaricié su rostro. Sus mejillas sonrojadas denotaban su excitación, Angy quería más y yo la deseaba toda.

Me desnudé mientras avanzaba y me posicionaba en su espalda. Volví a darle nalgadas de lado a lado y ella me agradeció con gemidos, oír gemir a Angy me la puso tan dura que la hundí por completo en su coño sintiendo su calor interno. Ella contrajo su vagina aprisionándome en su interior, movió su culo al ritmo de mis penetraciones suaves, hasta que mi ritmo fue incesante y Angy volvió a correrse, esta vez una corrida con squirt que expulsó mi polla de su coño. Angy jadeaba y alentaba mi excitación.  — Quiero más, usa por favor a Tu zorrita, Daddy. 

Y cómo podía no complacer a Angy en este Baile privado?.

© DUlCE


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“La belleza complace a los ojos; la dulzura encadena el alma” (Voltaire)