Una sonrisa
que acompaña a la música
como una espiral que danza
al son de sus vivaces ojos
siempre atentos
a los movimientos en El Salón.
Gracias Querida Marina por venir a Mi Baile.
Besos dulces con mi cariño.
¿Qué esconde una escalera de caracol?
Llego al Baile el último día, casi como siempre. Tus Leones no están muy seguros de franquearme el paso,
pero deciden no arriesgarse con el Señor del Castillo y me permiten entrar.
Reposo mi espalda contra la barandilla de la inmensa escalinata y espero, como casi siempre.
Suena una música de baile, como no, mientras El Salón se llena de tules, sedas y brocados.
Yo sonrío, siempre sonrío cuando suena la música ...
© Marina

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Sin lugar a dudas disfrutamos con los bailes que propones Dulce.
ResponderEliminarTienes mi aplauso siempre. Felicidades a Marina y a ti Dulce
Besos dulces
De eso se trata, de disfrutarlos con la ilusión de la fantasía, que es finalmente lo que hace posible Mi Baile junto a vosotras. Y así lo demuestra Marina.
EliminarBesos dulces, Carmen.
Este baile de Marina es muy sugerente, esa espera y esa sonrisa son claves de que la música ha de hacer el resto.
ResponderEliminarBesos para esa espera.
La música acompaña esa espera, que no es otra cosa que estar atenta a todo cuanto sucede en El Salón. El secreto es su sonrisa.
EliminarBesos dulces, Campirela.
Me encanta... el relato de Marina trae misterio y elementos que dan rienda suelta a la fantasía, a la imaginación.
ResponderEliminarBesos
Como buena bruja que es, pone ese misterio y fantasía como ingredientes de su participación.
EliminarBesos dulces Mil.
Marina parece tener un don especial para llegar tarde al baile como si llevara el reloj deliberadamente cinco minutos atrasado por puro romanticismo. Los leones del castillo, más que fieros guardianes, se me antojan funcionarios con dudas: “¿Le dejamos pasar o hoy cumplimos el reglamento?”. Y tan campante, apoyada en la barandilla, esperando como quien hace cola en la panadería, mientras a su alrededor desfilan tules y brocados como si fuera una pasarela medieval. La sonrisa cuando suena la música, parece que piensa: “Bueno, ya que he llegado tarde otra vez, al menos que suene un buen vals”.
ResponderEliminarMe ha encantado este toque de humor.
Un abrazo a ambos
Aunque lo diga ella tampoco es que ha llegado muy tarde, ha sido de las primera esta vez, pero puede que tengas razón, que lo haga con toda su intención. Tus palabras son una buena visión de esa estrategia suya, creo que estabas mirando cuando ella llegó :)
EliminarBesos dulces, Nuria.
Oh, qué bonito!
ResponderEliminarEs como la anticipación a lo que vendrá, queda perfectamente esbozada la espera y la curiosidad.
Precioso.
Un beso!
Una espera acompañada ciertamente por la curiosidad. Marina a veces está tras la cortina, otras lo mira todo desde arriba o como en esta ocasión desde la escalera.
EliminarBesos dulces, Lunaroja.
Veo que hay muchos bailes maravillosos en tu castillo. Gracias por tu invitación ¿aún puedo bailar ? Bss :)
ResponderEliminarEstas son las citas que ocurrieron dentro de Mi Baile, cada cual relata lo vivido. Y aquí siempre se puede bailar, de todas las formas posibles. Encantado, Sylvia.
EliminarBesos dulces.
Uy que tierno baile. Me encanto el poema y la historia. Te mando un beso.
ResponderEliminarLa ternura de Marina. Me alegro de que también hayas disfrutado de su participación.
EliminarBesos dulces, JP.
Gracias a todas por vuestras preciosas palabras.
ResponderEliminarLos bailes siempre son una fuente de inspiración de hermosas historias. Me gusta escabullirme y observar, a veces me mimetizo con el entorno y juego al despiste...tanto es así que me parece que esta vez el dulce Caballero ha confundido mi mascara con La Chica Arlequín... tendrá que seguir buscándome si quiere que le cuente cómo terminó mi noche ;)
Besos agradecidos queridas bailarinas y otro para Dulce por su invitación.
Yo no he confundido nada, la máscara la llevas tú, tal vez has querido tú confundirme a mí :) Y ya sé dónde estás ;) Gracias por estar presente un año más en Mi Baile.
EliminarBesos dulces, Marina.